MANAGUA – El bibliotecario Noel Ulloa cada vez tiene menos oportunidades de contar la historia y vivencias del poeta y escritor nicaragüense Rubén Darío, considerado uno de los más importantes representantes del modernismo literario en lengua española del siglo XIX.
A 90 kilómetros al norte de Managua, en la ciudad de León, donde se encuentra el Museo Rubén Darío y Ulloa trabaja desde hace un par de años, la situación es agonizante ante la falta de turistas nacionales y extranjeros, que se han reducido drásticamente.
Si bien la crisis sociopolítica que comenzó en Nicaragua en 2018 es una de las causas, la pandemia terminó de dar la última estocada al panorama.
“Actualmente tenemos más visitas de turistas nacionales que internacionales y se ha notado bastante el cambio. Ha sido un cambio drástico”, dijo Ulloa.
Explicó que en la semana apenas llegan de tres a cuatro turistas de distintas nacionalidades. “Al mes podríamos hablar de 700 u 800 personas entre turistas nacionales y extranjeros”, indica Ulloa.
El museo sobrevive del apoyo que recibe de una universidad pública, así como del Estado. La entrada no tiene un costo fijo, sino “contribuciones voluntarias”.
Otros museos
Al igual que el museo de Darío, otros centros de cultura de los que abundan en León lucen vacíos, como el Centro de Arte de la Fundación Ortiz-Gurdián, que está compuesto por cuatro casas de amplios corredores construidas en los siglos pasados.
En dicho lugar se exhiben cuadros adquiridos por empresarios coleccionistas con el fin de “contribuir en el desarrollo cultural de Nicaragua”.
Elizabeth Martínez, guía turística del centro de arte, cuenta que tras su fundación en el año 2000, se ha cerrado en dos ocasiones. Primero durante la crisis política de 2018 y luego a inicios de 2020, cuando se reportó el primer caso de coronavirus en el país.
Recientemente, el lugar volvió a abrir sus puertas, pero sus amplios salones lucen desolados. “Ha bajado un poco la visita, pero está viniendo poco a poco. Cuando se abrió solo teníamos nacionales, pero ahora hay extranjeros”, comenta Martínez.
Menciona que antes de la crisis de 2018 había una afluencia muy buena. “Venían cruceros, era una gran cantidad de visita extranjera, pero después de esas situaciones bajó enormemente; quizás quedamos hasta en un 40% de visitas”.
A diferencia del Museo Rubén Darío, el Centro de Arte de la Fundación Ortiz-Gurdián tiene un costo simbólico de tres dólares.
Tanto Ulloa, del museo de Darío, como Martínez en el Ortiz-Gurdián lamentan que muchas personas, nacionales y extranjeras, tuvieron que desertar.
“Al disminuir esa afluencia de visitantes, la gente se priva de venir de alguna manera a tener ese contacto con el ambiente donde se crio Darío, la casa donde vivió sus primeros 14 años y además de obtener información más precisa, específica, sobre su obra, trayectoria y el conocimiento sobre el valor literario”, dice Noel Ulloa.
De Houston Castillo Vado


