Rusia estudia con sus socios extranjeros la posibilidad de extender la explotación de la Estación Espacial Internacional (EEI) hasta 2032, dos años más de lo acordado anteriormente, informó este miércoles el viceprimer ministro ruso, Denís Mánturov.
«Nuestro programa espacial tripulado, los vuelos cruzados y el trabajo en la EEI avanzan acorde a los planes. Ahora debatimos con nuestros socios extender su explotación hasta 2032», declaró durante una intervención ante el Senado ruso, citado por la agencia TASS.
A su vez, el jefe de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitri Bakánov, anunció este miércoles en una entrevista al portal Vesti que la parte rusa acordó con la NASA extender los vuelos cruzados ruso-estadounidenses a la EEI hasta 2030.
«Los vuelos cruzados han sido extendidos hasta 2030 a solicitud de nuestros colegas norteamericanos», dijo.
En septiembre pasado Bakánov anunció durante una reunión con el primer ministro ruso, Mijaíl Mishustin, de que Rusia había aprobado extender la explotación del segmento ruso de la EEI hasta ese mismo año atendiendo a una solicitud de la NASA.
La cooperación en materia espacial es el único ámbito de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos que no se ha visto afectado por la guerra de Ucrania.
El jefe de Roscosmos señaló anteriormente que esta decisión «no incidirá en los plazos de creación de la Estación Orbital rusa (ROS, por sus siglas en ruso)», cuya puesta en marcha está prevista para 2030.
Anteriormente Rusia tenía previsto usar su segmento en la estación internacional hasta 2028, mientras Estados Unidos y el resto de los participantes preveían explotar la plataforma espacial hasta 2030.
Mánturov defendió ante los senadores rusos las inversiones en el sector espacial ruso al señalar su alta rentabilidad y repercusión en otras ramas de la economía rusa.
«Cada rublo invertido en el sector especial reporta 72 kópecs a las ramas económicas relacionadas, lo cual apunta a su alto efecto multiplicador. Esto se puede comparar solo con el sector automotriz, que también tiene un alto efecto multiplicador», sostuvo.
En particular destacó que si para fines del año pasado Rusia contaba con una agrupación satelital de 336 artefactos, a día de hoy ya tiene más de 400 satélites en el espacio, y «a partir del año que viene habrá un número considerablemente mayor», dijo.
Rusia, que durante el siglo pasado estuvo a la vanguardia de las investigaciones espaciales, en la actualidad ha perdido posiciones en esta esfera, en gran medida debido al retraso tecnológico.
El mayor fracaso reciente fue la sonda Luna-25, cuya misión era ser la primera nave espacial en alcanzar el polo sur del satélite natural de la Tierra. Sufrió una avería tras un fallo de su motor durante la maniobra de la corrección de la órbita lunar y el artefacto se estrelló contra la superficie lunar.
Esta sonda fue lanzada tras una pausa de más de 40 años, ya que la anterior sonda lunar soviética fue lanzada en 1976. Las siguientes sondas lunares rusas, la Luna-27A y la Luna-27B, han sido pospuestas para 2029 y 2030, respectivamente.
Apenas días después de la fallida misión rusa, la India le arrebató los laureles a Rusia, al lograr alunizar en el polo sur de la Luna su sonda Chandrayaan-3.
EFE


















