Francia ha decidido endurecer el control sobre las inversiones extranjeras. Mediante un decreto publicado este domingo, 2 de agosto, el primer ministro, Sébastien Lecornu, ha reforzado la capacidad del Estado para supervisar la adquisición de empresas consideradas estratégicas por parte de inversores no europeos.
Hasta ahora, el Ministerio de Economía tenía capacidad de supervisión cuando un inversor no europeo adquiría el 25% o más de una empresa francesa cotizada en un mercado regulado fuera de la Unión Europea. «A partir de ahora, toda toma de participación de al menos el 10% por parte de un inversor no europeo en una empresa francesa cotizada en un mercado regulado fuera de la Unión Europea tendrá que ser autorizada por el Estado», escribió el primer ministro en X.
«Proteger nuestras empresas estratégicas es proteger nuestra soberanía. Nuestra responsabilidad es doble, favorecer el desarrollo de nuestras empresas y al mismo tiempo preservar nuestros intereses estratégicos», afirmó Sébastien Lecornu.
El objetivo de esta decisión es «protegerse de tomas de participación oportunistas de origen no europeo en empresas francesas cotizadas fuera de la UE que puedan suponer una amenaza para la seguridad nacional», precisaron los servicios del primer ministro en un comunicado.
«Para no mermar en exceso la capacidad de las empresas para financiarse en los mercados, este control reforzado se aplicará mediante un procedimiento acelerado», se señala también en el decreto.
A partir de ahora, el inversor deberá notificar su operación a la Dirección General del Tesoro. Después, el ministro de Economía dispondrá de diez días para determinar si esta requiere un examen en profundidad.












