Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido este domingo para un cuarto mandato presidencial, por lo que permanecerá al frente de Brasil hasta 2030. De este modo, habrá gobernado durante más de la mitad del siglo XXI la mayor economía de América Latina.
Con el 100 % de los votos escrutados por el Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula obtuvo el 51,7 % de los sufragios, frente al 48,2 % alcanzado por Flávio Bolsonaro, una diferencia de aproximadamente 4,3 millones de votos.
Uno de los aspectos más destacados de la victoria de Lula fue su capacidad para revertir el resultado de la primera vuelta. Desde el restablecimiento de la democracia y la celebración de elecciones presidenciales directas en 1989, ningún candidato que hubiera quedado en segundo lugar en la ronda inicial había logrado imponerse en la segunda vuelta.
Bolsonaro rechaza el resultado y plantea anular las elecciones
Tras conocer los resultados, el candidato derechista Flávio Bolsonaro afirmó que no reconocería la validez de los comicios y anunció su intención de solicitar su anulación.
Bolsonaro también denunció un supuesto cambio en las reglas electorales por parte de Cristiano Zanin, magistrado del Tribunal Supremo designado por Lula. La controversia surgió después de que Zanin decidiera mantener abiertos los centros de votación hasta las 19:00, en una jornada marcada por denuncias relacionadas con el transporte público.
Durante el día, se reportaron problemas con la disponibilidad de autobuses en grandes ciudades como Salvador y São Paulo. También hubo quejas sobre la falta de transporte interurbano gratuito en algunas capitales, entre ellas Belém, en el estado de Pará, al norte del país.
Ante estas denuncias, el equipo de campaña de Lula solicitó al TSE una ampliación del horario de votación. Por la tarde, el entonces candidato declaró ante la prensa que la medida era necesaria para evitar que las personas perjudicadas durante la mañana por las presiones de algunos empresarios o alcaldes volvieran a verse afectadas.
La campaña de Flávio Bolsonaro también pidió extender el horario de votación, aunque alegó motivos diferentes, entre ellos las fuertes lluvias que afectaban al sur del país, una región tradicionalmente favorable a los sectores conservadores.
Pese a ello, Bolsonaro cuestionó la legitimidad del proceso. «Es imposible reconocer los resultados de las elecciones, dadas las circunstancias en las que se desarrollaron los acontecimientos», afirmó ante un grupo de periodistas.
Los expertos consideran difícil que prospere la impugnación
La posibilidad de que la solicitud de anulación prospere genera dudas entre los especialistas en derecho electoral consultados por BBC Brasil. Según la mayoría de los analistas, la diferencia de más de cuatro millones de votos entre ambos candidatos dificulta que una impugnación pueda cambiar el resultado.
El abogado Fernando Neisser, presidente de la Comisión de Estudios de Derecho Político y Electoral del Instituto de Abogados de São Paulo (IASP), señaló que el desenlace dependerá de los argumentos que presente la campaña de Bolsonaro, aunque considera que, desde el punto de vista jurídico, la petición tendría dificultades para prosperar.
Un integrante de la Academia Brasileña de Derecho Electoral y Político (Abradep), que pidió mantener el anonimato ante su posible participación en un futuro procedimiento judicial, afirmó que el equipo de Bolsonaro probablemente intentaría llevar el caso ante los tribunales.
Según este especialista, uno de los argumentos que podrían plantearse sería el número de electores que no lograron votar. Sin embargo, advirtió que esta línea de impugnación podría debilitarse por el descenso de la abstención entre ambas rondas.
En la segunda vuelta, la abstención fue de aproximadamente el 19 %, frente al 21 % registrado en la primera.
La ampliación del horario de votación, en el centro de la controversia
Neisser explicó que, para determinar si la extensión del horario pudo influir en el resultado, sería necesario comparar los votos emitidos hasta las 17:00 con los registrados entre esa hora y las 19:00.
También señaló que habría que analizar las diferencias entre los estados, especialmente si los centros electorales de las regiones donde Lula obtuvo más apoyo cerraron antes que los de las zonas favorables a Bolsonaro, o si ocurrió lo contrario.
Si se demostraran diferencias significativas, estas podrían servir de fundamento para presentar impugnaciones. No obstante, Neisser considera que la amplia ventaja de Lula hace difícil justificar la anulación de los comicios.
Por su parte, el abogado especializado en derecho electoral Alberto Rollo defendió la validez de las elecciones y recordó que la Constitución brasileña establece que los comicios presidenciales deben celebrarse entre el primer y el último domingo de octubre.
Durante una transmisión en directo de BBC News Brasil, Rollo sostuvo que no sería posible trasladar las elecciones a otra fecha sin vulnerar el calendario establecido constitucionalmente.
El politólogo Sérgio Abranches también consideró que la solicitud de Bolsonaro no debería prosperar. Según explicó, la ampliación del horario no habría alterado el resultado de las urnas y destacó que el propio equipo del Partido Liberal (PL), que respaldaba la candidatura de Bolsonaro, había solicitado una prórroga.
¿Qué dice el Código Electoral brasileño?
En caso de que la candidatura de Bolsonaro impugnara formalmente los resultados, los analistas señalaron que podría recurrir a los artículos 220 y 224 del Código Electoral brasileño.
El artículo 220 establece las circunstancias en las que una votación puede considerarse nula. Entre ellas figuran la celebración de los comicios en una fecha, un horario o un lugar distintos de los establecidos legalmente, así como el cierre de las urnas antes de las 17:00.
Por su parte, el artículo 224 dispone que, cuando la nulidad afecta a más de la mitad de los votos del país, el Tribunal Superior Electoral debe convocar nuevas elecciones en un plazo de entre 20 y 40 días.
El especialista de Abradep señaló que algunos funcionarios electorales podrían haber cerrado sus mesas antes de recibir la información sobre la ampliación del horario. En consecuencia, ciertos votantes que llegaron después de las 17:00 podrían haberse encontrado con los centros cerrados, pese a que, en teoría, todavía tenían derecho a sufragar.
Según el experto, la campaña de Bolsonaro podría utilizar este argumento para cuestionar la legalidad del procedimiento, especialmente si lograra demostrar que la situación se produjo en un número significativo de centros electorales.
El abogado Horácio Neiva, doctor en Derecho Electoral por la Universidad de São Paulo (USP) y profesor del Instituto de Educación Superior (ICEV), también consideró que existe una vía jurídica para plantear la cuestión.
Neiva afirmó que es posible discutir la reprogramación de la segunda vuelta, ya que cualquier modificación sustancial del calendario electoral puede generar incertidumbre jurídica.
El TSE defiende la integridad del proceso electoral
Durante su discurso del domingo por la noche, en el que reconoció la victoria de Lula, el presidente del Tribunal Superior Electoral, el magistrado Kássio Nunes Marques, afirmó que la institución había logrado superar las dificultades surgidas durante la jornada.
Asimismo, aseguró que la decisión judicial de Zanin no había provocado alteraciones en los resultados electorales. Sin embargo, criticó la medida por las complicaciones que, según señaló, generó durante la fase final de la votación.
Pese a las controversias, Nunes Marques reiteró su confianza en el sistema electoral brasileño.
La eventual anulación de los comicios obligaría a convocar nuevas elecciones, lo que supondría una especie de tercera vuelta presidencial.
De producirse, sería una situación inédita desde el retorno de Brasil a la democracia en 1985. Las primeras elecciones presidenciales directas de ese periodo se celebraron en 1989, y desde entonces no se había registrado un escenario similar.


















