Los brasileños acudieron este domingo a las urnas para elegir entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, en unos comicios que podrían definir si Brasil se suma a la ola conservadora impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump.
Con casi 81 años, Lula busca un cuarto mandato y ha advertido que la soberanía brasileña está en juego ante las presiones de Washington. Trump, por su parte, ha dicho que sigue las elecciones brasileñas “muy de cerca”.
“Voy a votar al menos peor”, dijo Janaína Oliveira, de 45 años, en Río de Janeiro, reflejando el cansancio de algunos electores. “Nunca cambia nada. Es solo promesa”, afirmó tras votar por Bolsonaro.
Lula, quien votó en el estado de São Paulo con su tradicional sombrero panamá, presentó la elección como una decisión entre democracia y autoritarismo.
“Los electores tendrán que elegir entre fortalecer el régimen democrático y la barbarie, entre el positivismo y el negacionismo”, afirmó.
Su rival, Flávio Bolsonaro, de 45 años, fue elegido como candidato por su padre, el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años de prisión por intentar un golpe de Estado contra Lula tras las elecciones de 2022.
Después de votar en Río de Janeiro, Flávio Bolsonaro prometió “liberar al pueblo brasileño” y criticó los altos impuestos y los problemas de seguridad.
Una elección que podría ir a segunda vuelta
La última encuesta de Datafolha anticipaba que ninguno de los candidatos alcanzaría el 50% de los votos necesarios para ganar en la primera ronda. De confirmarse ese escenario, ambos se enfrentarían nuevamente el 25 de octubre.
Lula mantiene una fuerte base electoral en el empobrecido noreste del país, especialmente entre los votantes de menores ingresos, las mujeres y los católicos.
Flávio Bolsonaro, en cambio, cuenta con mayor respaldo en el sur, entre los sectores de mayores ingresos y los votantes evangélicos.
“Lo que necesitamos es un cambio”, dijo Babiliana Figueira, una bombera civil de 40 años que apoya a Bolsonaro. “En el lugar donde trabajo ocurren muchos asaltos. Lo más importante es precisamente nuestra seguridad”.
Unos 160 millones de brasileños estaban convocados a votar. Los centros electorales cerrarían a las 17:00 hora local y el conteo comenzaría poco después mediante las urnas electrónicas.
La Amazonía también está en juego
La elección también tiene importantes implicaciones para la Amazonía.
Lula, quien regresó al poder en 2023 después de que sus condenas por corrupción fueran anuladas, destaca entre sus logros la reducción de la deforestación y sus programas sociales, que ayudaron a sacar a millones de brasileños de la pobreza durante sus primeros gobiernos.
Sin embargo, su administración enfrenta críticas por el aumento del costo de vida y la inseguridad.
El cambio climático tuvo poca presencia durante la campaña, a pesar del aumento de las sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos.
El líder indígena Bepdjo Mekragnotire, de 45 años, expresó su apoyo a Lula y manifestó preocupación por lo que podría ocurrir con los territorios indígenas si Bolsonaro llega al poder.
“Nuestra preocupación es que si Flávio gana, habrá más enemigos: más minería ilegal, más tala”, afirmó.
Durante el gobierno de Jair Bolsonaro aumentó la presión sobre la Amazonía y los territorios indígenas debido a la expansión de actividades mineras y agrícolas.
Programas sociales frente a impuestos y seguridad
Aunque Donald Trump no ha respaldado públicamente a Flávio Bolsonaro, su administración ha utilizado aranceles y sanciones para presionar al gobierno brasileño desde que Jair Bolsonaro fue procesado por golpismo.
En los actos de campaña de Flávio se han visto banderas estadounidenses e imágenes de Trump, reflejando la cercanía ideológica entre sus seguidores.
El senador también ha prometido una política de mano dura contra la delincuencia y una mayor disciplina fiscal ante el crecimiento de la deuda pública.
Carlos Roberto dos Santos, un ganadero de 62 años de Barretos, dijo estar cansado del gasto público que atribuye a los gobiernos de izquierda.
“Tienen tantos programas sociales… para pagar la deuda deben subir las tasas de interés y crear nuevos impuestos. Eso afecta a todos los sectores”, afirmó.
Con un país profundamente dividido, la elección enfrenta dos visiones diferentes para Brasil: la continuidad de Lula y sus programas sociales, o el giro conservador y de mano dura que representa Flávio Bolsonaro.












