Los productores de petróleo del Golfo han logrado recuperar una parte importante del tránsito de crudo a través del estrecho de Ormuz, con el respaldo de operaciones militares estadounidenses, mientras persiste la tensión con Irán.
Según Kpler, plataforma especializada en seguimiento del transporte marítimo, durante la última semana atravesaron el estrecho un promedio de 13,1 millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados, cerca del 80% de los 17,1 millones de barriles diarios que circulaban por esa vía antes del inicio de la guerra.
“Dado el gran volumen de mercancías que transitan por el estrecho, es evidente que Irán está perdiendo influencia sobre él”, afirmó Matt Smith, director de investigación de materias primas de Kpler.
El aumento del tráfico ha sido posible mediante una compleja operación que incluye buques escoltados por fuerzas militares y nuevas rutas para mantener el suministro de petróleo desde los países productores del Golfo.
Arabia Saudita también volvió a enviar parte de su producción a través de Ormuz después de que un ataque de los hutíes contra un importante oleoducto saudí interrumpiera temporalmente las rutas alternativas hacia el mar Rojo.
Un mercado petrolero bajo presión
A pesar de las dificultades, el mercado internacional ha logrado mantener el suministro mediante el uso de rutas alternativas, mayores niveles de producción fuera del Golfo y una reducción de la demanda mundial.
Sin embargo, las reservas globales han disminuido considerablemente desde el comienzo del conflicto. Según JPMorgan, los inventarios mundiales de petróleo se han reducido en unos 2.000 millones de barriles.
Los precios también reflejan la tensión. El petróleo se ha mantenido por encima de los US$90 por barril durante el mes y pasó buena parte de septiembre por encima de los US$100. Mientras tanto, el diésel en Estados Unidos superó los US$6 por galón, impulsado tanto por el conflicto con Irán como por la guerra entre Rusia y Ucrania.
Natasha Kaneva, jefa de estrategia global de materias primas de JPMorgan, reconoció que el panorama es especialmente incierto.
“Por primera vez desde el inicio del conflicto con Irán, no tenemos una perspectiva de referencia. Sencillamente, no sabemos cómo predecir el desenlace”, señaló en una nota a clientes.
Irán aumenta la presión sobre los petroleros
Mientras los países del Golfo buscan mantener abiertas las rutas de exportación, Irán ha intensificado sus acciones contra algunos buques petroleros que atraviesan la zona.
Matt Smith señaló que los ataques contra petroleros se han vuelto más frecuentes en un intento de Teherán por desalentar el tránsito y recuperar influencia sobre el estrecho.
El conflicto también ha afectado las rutas alternativas. A principios de septiembre, los hutíes atacaron el oleoducto saudí Este-Oeste, interrumpiendo temporalmente el traslado de unos 7 millones de barriles de petróleo hacia el mar Rojo.
Arabia Saudita respondió redirigiendo parte de sus exportaciones nuevamente hacia el estrecho de Ormuz. Imágenes satelitales analizadas por Kpler mostraron posteriormente actividad en los principales puertos saudíes de la costa occidental.
Por ahora, el flujo de petróleo continúa, pero la situación sigue siendo frágil. El mercado depende de que las rutas permanezcan abiertas y de que las reservas puedan sostener la demanda.
Como resumió Kaneva, la solución provisional parece funcionar “siempre y cuando Irán lo permita”.
El resultado es un mercado petrolero atrapado entre una oferta que intenta adaptarse, una fuerte presencia militar en la región y un conflicto que mantiene elevada la incertidumbre sobre el futuro de los precios.












