China amplía su influencia en América Latina con una estrategia más discreta

Mientras América Latina intenta equilibrar sus relaciones entre Estados Unidos y China, Beijing está modificando la manera en que busca aumentar su presencia en la región.

Un ejemplo reciente es Ecuador. El presidente Daniel Noboa, considerado uno de los principales aliados de Washington en materia de seguridad, viajó a China en agosto para fortalecer los vínculos bilaterales. Durante la visita se anunciaron acuerdos de cooperación y compromisos en áreas como minería, infraestructura y tecnología, además de una cooperación china no reembolsable superior a US$40 millones.

Argentina también mantiene vínculos económicos con Beijing. En agosto, el gobierno de Javier Milei acordó renovar hasta 2031 un swap de monedas con China. México, por su parte, ha defendido los aranceles aplicados desde enero a miles de productos chinos, en un contexto de negociaciones comerciales con Estados Unidos.

Estos movimientos reflejan la compleja posición de la región frente a la creciente competencia geopolítica entre Washington y Beijing.

De las grandes obras a una estrategia local

Según Natalia Cote-Muñoz, politóloga y exfuncionaria del Departamento de Estado de EE.UU., China ha ido cambiando su estrategia en América Latina después de aprender de sus experiencias durante las primeras décadas del siglo XXI.

En lugar de concentrarse únicamente en grandes proyectos de infraestructura, Beijing ha comenzado a impulsar iniciativas más pequeñas y, en muchos casos, directamente con gobiernos municipales y autoridades locales.

Cote-Muñoz explicó a CNN que este cambio también responde a la desaceleración económica de China y a las pérdidas que algunas empresas sufrieron con grandes proyectos de infraestructura.

La estrategia subnacional permite a las empresas chinas establecer relaciones más directas con autoridades locales y trabajar en sectores sensibles como seguridad, tecnología y minerales críticos.

Esto no significa que China haya abandonado las grandes inversiones. Un ejemplo es el puerto de Chancay, inaugurado por el presidente Xi Jinping en Perú en 2024. Sin embargo, buena parte de su expansión regional ocurre ahora de manera menos visible.

Ecuador y el sistema de vigilancia

Uno de los ejemplos más importantes es el sistema de videovigilancia ECU 911 en Ecuador.

Las empresas chinas participaron en la construcción del sistema nacional de seguridad y posteriormente asumieron tareas de mantenimiento y actualización de equipos y software. Según expertos citados por CNN, esta dependencia tecnológica puede dificultar que Ecuador cambie de proveedores.

Santiago Carranco Paredes, académico ecuatoriano y decano de la Escuela de Relaciones Internacionales del IAEN, señaló que China tiene una presencia importante en la infraestructura de vigilancia del país y sostuvo que existe preocupación sobre el acceso a los datos recopilados.

Carranco explicó que China utiliza un modelo de cooperación diferente al de Estados Unidos, basado en acuerdos entre empresas, bancos y gobiernos locales, en lugar de una agencia central de cooperación.

Ecuador busca mantener vínculos con ambas potencias

Aunque Quito ha estrechado su relación con Washington, especialmente en materia de seguridad, Ecuador continúa profundizando sus vínculos económicos con China.

El país firmó un tratado de libre comercio con Beijing en 2024, mientras que la visita de Noboa en agosto produjo nuevos acuerdos en minería, infraestructura y tecnología.

Para Carranco, la relación con China también implica compromisos y gestos políticos, aunque considera que la influencia de Beijing suele ejercerse de manera menos visible que la de Washington.

La situación de Ecuador refleja un desafío que enfrentan varios países latinoamericanos: mantener relaciones con Estados Unidos y China al mismo tiempo, dos potencias fundamentales para el comercio, la inversión y la seguridad de la región.

Lea Ademas...