Para Pekín, el caso de Min Zin es un asunto de seguridad nacional, no una detención arbitraria. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China afirma que este analista estadounidense, detenido el 3 de junio en Yunnan, es sospechoso de espionaje y que la justicia china está tramitando su caso de conformidad con la ley. Una respuesta directa a Washington.
El día anterior, el Departamento de Estado de EEUU había calificado a Min Zin de ciudadano «detenido injustamente». Esta designación no es solo simbólica: asigna su caso al equipo encargado de los rehenes, con más recursos diplomáticos para negociar su liberación.
Min Zin, especialista en Birmania, dirige un centro de investigación con sede en Tailandia. Trabajaba, entre otras cosas, en la influencia de Pekín en Birmania y sus vínculos tanto con la junta militar como con ciertos grupos armados. Había viajado a China para participar en una conferencia, por invitación de las autoridades chinas, afirma Washington.
Su caso podría afectar la visita prevista de Xi Jinping a Estados Unidos el próximo mes. Se espera que Donald Trump exija su liberación, así como la del sismólogo estadounidense Youlin Chen, quien también está acusado de espionaje.












