El delantero de 41 años mostró su decepción tras el pitido final, ya que Portugal no pudo vencer a su rival africano. A pesar del gol inicial de João Neves, el equipo de Roberto Martínez terminó empatando por el tanto de Yoane Wissa.
Al pitido final, Ronaldo fue de los primeros en marcharse, cabizbajo y visiblemente descontento con el resultado y con sus propias ocasiones fallidas. Saludó brevemente a algunos aficionados y a un miembro del cuerpo técnico congoleño, pero no se unió a la tradicional vuelta de agradecimiento con sus compañeros.
Mientras su capitán se retiraba solo por el túnel, el resto de la selección de Portugal permaneció en el campo. Guioados por los veteranos, recorrieron cada rincón del estadio para agradecer a los miles de aficionados que habían teñido Houston de rojo y verde. Este gesto colectivo contrastó con la reacción individual tras el pitido final.
Es la sexta Copa del Mundo de Ronaldo desde 2006: ha jugado 23 partidos, marcado ocho goles y dado dos asistencias, y siempre ha anotado en cada edición.
Antes del torneo, el seleccionador Roberto Martínez advirtió de la importancia de los primeros partidos: «Si empatamos, es una catástrofe; si perdemos, es el fin del mundo». Tras el encuentro, analizó: «Esto forma parte del Mundial; ahora debemos analizarlo».
Ahora Portugal se prepara para enfrentar a Uzbekistán y luego a Colombia, buscando cerrar su participación en el Grupo K.
Ronaldo quiere ganar la Copa del Mundo, el único gran título que falta en su palmarés. Pero Portugal empezó mal el torneo, y el delantero lleva 10 partidos consecutivos sin marcar en competiciones importantes, su peor racha internacional.












