Absolución de general mexicano no convence a justicia de EE.UU.

18th Chairman of the Joint Chiefs of Staff Gen. Martin E. Dempsey welcomes Mexico’s Secretary of National Defense General Salvador Cienfuegos Zepeda and Secretary of the Navy Admiral Soberón Sanz for United States – Mexico Defense Chiefs Strategy Dialogue at the National Defense University on Fort McNair, Washington D.C., 15 July, 2013. DoD photo by Army Staff Sgt. Sean K. Harp

La absolución en México del general Salvador Cienfuegos de acusaciones de la justicia estadounidense relacionadas con el narcotráfico podría llevar a una tensión de las relaciones entre Washington y su vecino del sur.

La justicia mexicana cerró su investigación contra Cienfuegos, quien fue ministro de Defensa de 2012 a 2018 durante el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, y decidió no presentar cargos. La decisión fue avalada el viernes por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Cienfuegos fue arrestado en octubre en el aeropuerto de Los Ángeles por cargos de trabajar con un poderoso cartel de la droga, pero posteriormente los fiscales estadounidenses lo devolvieron a México para que fuera procesado allí, donde el gobierno prometió una investigación exhaustiva del caso.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos dijo estar “profundamente decepcionado” por la decisión de México de absolver a Cienfuegos e insistió en que respaldaba plenamente su investigación y sus cargos en el caso.

México enojó a las autoridades estadounidenses al publicar las 751 páginas de su propia versión en el caso judicial. El reporte, publicado el domingo por la Fiscalía General, incluye un tramo de 226 páginas totalmente tachadas, seguido poco después de otro de 275 páginas.

En los escasos fragmentos con menos texto editado, todos los nombres e imágenes aparecían tachados.

La Procuraduría General de México concluyó que Cienfuegos no tuvo contactos con miembros de la organización criminal y decidió no presentar cargos penales.

Los documentos estadounidenses publicados incluyen una supuesta conversación interceptada entre el líder del cártel H-2, con base en el estado pacífico de Nayarit, y un lugarteniente que se sospecha que sirvió de enlace con el general.

En otras conversaciones se describían supuestas ofertas de un líder narco para organizar un barco que ayudara a transportar droga y para presentar a los traficantes a otros funcionarios. También reconocía haber ayudado a otros traficantes en el pasado.

El presidente mexicano ha dependido mucho del ejército para una serie de proyectos que van más allá de la seguridad, y su gobierno pareció responder a la indignación militar por la detención de Cienfuegos, denunciando que las autoridades estadounidenses no habían informado adecuadamente del caso con antelación.

López Obrador dijo también que aunque muchos mexicanos ven con buenos ojos a los tribunales estadounidenses, los responsables de esta investigación trabajaron de forma poco profesional.