Ecuador comienza a enterrar a sus muertos en medio de crisis por la pandemia

Familiares y personal del cementerio Jardines de la Esperanza aguardan para sepultar a víctimas del nuevo coronavirus en ataúdes envueltos en plástico en Guayaquil, Ecuador, el 1 de abril de 2020.

QUITO — La ciudad de Guayaquil, con casi tres millones de habitantes, registra el mayor número de contagios y muertes por la COVID-19 en Ecuador. La recolección de cadáveres continúa en un promedio de 70 y 100 diarios, sin embargo no todos son a causa de la pandemia.

Los forenses trabajan en jornadas ampliadas para determinar las causas de muerte. El viceministro de Salud, Ernesto Carrasco, señala que los hospitales están equipados, pero necesitan recursos humanos para aumentar la atención por lo que están contratando médicos.

“En la provincia de Pichincha ya se hizo la contratación de 150 profesionales de salud, aquí en la provincia del Guayas estamos redistribuyendo personal, una fuerza de tarea de aproximadamente 250 médicos”, dijo Carrasco.

Una mujer camina con un pañuelo en la cabeza para evitar el olor del cadáver de una persona que presuntamente falleció de la COVID-19 en Guayaquil, Ecuador, el 3 de abril de 2020.
Una mujer camina con un pañuelo en la cabeza para evitar el olor del cadáver de una persona que presuntamente falleció de la COVID-19 en Guayaquil, Ecuador, el 3 de abril de 2020.

Hasta el momento se han realizado mas de 12.300 pruebas, de las que casi 3.500 han dado positivo y de éstos el 69,3% están en Guayas. Personal de las Fuerzas Armadas está ayudando en el levantamiento de cadáveres, siguiendo los protocolos, indicó Marco Buitrón jefe del cuerpo forense.

“Listos para ayudar a las instituciones del Estado con la ubicación, el embalaje, el transporte de cadáveres a un sitio ya sea una funeraria una vez que el familiar del cadáver haya hecho alguna coordinación”.

Dos camposantos están siendo habilitados para recibir los cuerpos de quienes no tienen recursos para sepultarlos, el gobierno ha enviado maquinaria pesada para que aplanen los terrenos.

De Giselle Jácome