Expertos: “Dudosa” reelección de Morales es “crónica de un fracaso anunciado”

Las fuerzas de seguridad bolivianas salen en defensa del presidente Evo Morales y se enfrentan a opositores que denuncian un fraude electoral, el lunes 21 de octubre de 2019.

REDACCION — Reelegirse presidente a pesar de la prohibición constitucional y del referéndum del 2017 era de por sí políticamente desgastante para el presidente boliviano Evo Morales. Ese desgaste se hizo evidente en los resultados que exigían una segunda vuelta. Pero reelegirse en base a cuestionados resultados es una segura receta para la crisis política y la incapacidad de repetir los logros económicos de sus primeros tres períodos de gobierno.

El anuncio del Tribunal Electoral de Bolivia de que el presidente Evo Morales ha sido reelecto sin necesidad de segunda vuelta, tal como indicaban los resultados hasta la tarde del lunes, desató de inmediato airadas protestas de la oposición y denuncias de fraude electoral. Y la incredulidad entre expertos que ven con profunda preocupación la crisis y el retroceso económico que esto podría traer a Bolivia.

La misión de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) manifestó “su profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares conocidos tras el cierre de las urnas”.

Añadió que por la noche del domingo, “las cifras indicaban claramente una segunda vuelta, tendencia que coincidía con el único conteo rápido autorizado y con el ejercicio estadístico de la Misión (de la OEA)”.

Morales, electo presidente por primera vez en 2005, logró la reelección promoviendo primero un fallo del Tribunal Constitucional que afirmó que negarle la reelección a un boliviano representaba una violación a sus derechos civiles. La oposición promovió un referéndum en el cual una mayoría de los bolivianos se pronunció en contra de la reelección. Morales desestimó dicho referéndum.

El afán por mantenerse en el poder tras 14 años le ocasionó un severo desgaste en su popularidad y puso su legitimidad en duda en la mente de los bolivianos, que en el pasado eligieron a Morales hasta con un 60 por ciento de los votos, pero que ahora, según los últimos resultados reconocidos por la oposición, apenas alcanzaba un 46 por ciento y no lograba una ventaja de 10 puntos sobre su principal rival, Carlos Mesa, quien tenía un 37 por ciento.

Sorpresivamente, el lunes por la tarde, el Tribunal Electoral anunció que con el 95 por ciento de los votos escrutados, Morales tenía 46.4 por ciento, sobre el 37.07 de Mesa. El oficialismo cantó victoria, mientras los opositores gritaron “fraude”. La diferencia hasta ese momento era de 9.33 puntos, por debajo del 10 requerido para una victoria en primera vuelta. Pero los opositores lo interpretaron como un fraude que se consolidaría al anunciarse el 100 por ciento de escrutinio de los votos en los próximos días.