Florida: Epicentro de una política estadounidense divisiva

Andrew Gillum recibe a la senadora Kamala Harris en un acto en Miami el 29 de octubre del 2018.

El candidato demócrata a gobernador de la Florida Andrew Gillum recibe a la senadora Kamala Harris en un acto en Miami el 29 de octubre del 2018.

El candidato demócrata a gobernador de la Florida Andrew Gillum recibe a la senadora Kamala Harris en un acto en Miami el 29 de octubre del 2018.


Florida ha pasado a ser el epicentro de una política estadounidense marcada por profundas divisiones en la recta final de la campaña con miras a las elecciones de medio término el próximo martes 6 de noviembre.

En una contienda sumamente reñida por la gobernación, el candidato republicano Ron DeSantis ha empleado lo que algunos consideraron un lenguaje con tonos racistas para criticar a su rival demócrata Andrew Gillum. Las batallas por la gobernación y por una banca clave en el Senado nacional se libran en comunidades que todavía se recuperan de un huracán feroz y de una de las balaceras más letales del país.

El presidente Donald Trump (de espaldas) conversa con el candidato republicano a gobernador de la Florida Ron DeSantis (izq) y con el gobernador saliente Rick Scott, aspirante a una banca en el Senado nacional, a su llegada a Fort Myers, Florida, el 31 de octubre del 2018.
El presidente Donald Trump (de espaldas) conversa con el candidato republicano a gobernador de la Florida Ron DeSantis (izq) y con el gobernador saliente Rick Scott, aspirante a una banca en el Senado nacional, a su llegada a Fort Myers, Florida, el 31 de octubre del 2018.

Se analizan prácticamente todos los temas sociales, incluidos el control de la venta de armas, el racismo y el medio ambiente.

Esto representa un cambio en un estado donde todo se decidía siempre al final y en el que los partidos tradicionalmente se enfocaban en conquistar el voto de los moderados, sobre todo los que viven a lo largo de la ruta interestatal cuatro, que pasa por Disney World. Eso ya no sucede en la era de Trump, en donde los dos bandos tratan de movilizar a sus partidarios más fervorosos.

“Esta elección ofrece una opción entre resultados y resistencia”, dijo Trump a una multitud durante un acto en el sudoeste de la Florida. “Es realmente una elección entre la grandeza y la paralización”.

Trump estuvo en el estado el miércoles y tiene planeada otra visita esta semana para impulsar las candidaturas de DeSantis y del gobernador Rick Scott, que busca una banca en el Senado.

Los demócratas también disparan con artillería pesada. El ex presidente de EE.UU. Barack Obama tiene planeada una presentación y ya llegó el senador Bernie Sanders, quien exhortó a votar por Gillum, alcalde de Tallahassee quien podría ser el primer gobernador de raza negra que tiene el estado.

En su presentación en la Universidad del Centro de la Florida, Sanders despotricó contra Trump y dijo que el presidente visitó al estado porque teme que DeSantis pierda la contienda por la gobernación. DeSantis ganó las primarias republicanas derrotando a un rival con muchos más votos, en buena medida por el apoyo que le brindó Trump.

“Le digo a Donald Trump: Este país ha luchado contra distintos tipos de discriminación por demasiados años”, expresó Sanders. “Hoy le decimos a Trump, ‘no vamos a volver a discriminar. Vamos hacia adelante, a festejar nuestra diversidad’”.

La encendida retórica de los últimos días podría movilizar a mucha gente que tal vez no hubiera votado.

Hasta el miércoles, más de 3,7 millones de personas ya habían votado por correo o en centros especiales.

La tensa campaña entre DeSantis y Gillum incluyó acaloradas discusiones sobre asuntos raciales y sobre una prolongada investigación que el FBI lleva a cabo en la ciudad de Gillum.

Después de las primarias, DeSantis usó una expresión en inglés que incluía la palabra “mono” (“monkey this up”) para decir que se echarían a perder las cosas si se elige a Gillum. Los demócratas dijeron que la expresión tenía un marcado tono racista. Trump tildó a Gillum de “ladrón” y corrupto, lo que el alcalde atribuyó a su deseo de acentuar estereotipos negativos de los negros.

La puja por una banca en el Senado entre Scott y el actual gobernador demócrata Bill Nelson ha pasado a segundo plano, pero también ha incluido todo tipo de insultos y de avisos televisivos negativos en los que se invirtieron decenas de millones de dólares. Scott dice que Nelson es un político de carrera que no hace nada, en tanto que Nelson afirma que no se puede confiar en Scott por cuestionamientos en torno al manejo de sus finanzas siendo gobernador.

Por meses Scott mantuvo distancia con Trump e incluso no estuvo de acuerdo con él en temas como la cantidad de muertos que causó el huracán María en Puerto Rico. Sin embargo, se presentó con el presidente en la visita del mandatario al sudoeste del estado y planeaba mostrarse nuevamente con él, el viernes en Pensacola. Para algunos votantes, eso puede ser decisivo.

“No me gusta mucho Rick Scott”, comentó Allison Chiddo, residente de West Palm Beach quien asistió al acto de Trump en Estero. “Es parte del pantano. No le voy a meter cuentos. No confío en ninguno de los dos. Voy a votar como diga Trump”.

Durante el acto de mitad de semana en el que estuvo el presidente, DeSantis dijo que Gillum era un “alcalde fracasado” que “se junta con Bernie Sanders”.

Gillum, por su parte, se presentó en un restaurante de Destin esta semana y casi ni mencionó a Trump o DeSantis.

“No me importa quién está del otro lado, siempre voy a hacer fuerza por la Florida, sea Donald Trump o Ron DeSantis, si vienen a la Florida, si quieren perjudicar a la gente de la Florida, van a tener que lidiar conmigo”, manifestó.

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