60 expertos de la OMS llegan al Congo para combatir el ébola

Salud- congoleses inscriben a pacientes y les toman la temperatura antes de vacunarlos contra el ébola en la aldea de Mangina, provincia de Kivu, República Democrática del Congo. 18-8-18.

ARCHIVO - Trabajadores de salud congoleses inscriben a pacientes y les toman la temperatura antes de vacunarlos contra el ébola en la aldea de Mangina, provincia de Kivu, República Democrática del Congo. 18-8-18.

ARCHIVO – Trabajadores de salud congoleses inscriben a pacientes y les toman la temperatura antes de vacunarlos contra el ébola en la aldea de Mangina, provincia de Kivu, República Democrática del Congo. 18-8-18.


 

Cuando Esperance Nzavaki escuchó que se había curado del Ébola después de tres semanas de cuidados de vanguardia en un centro médico en el este de la República Democrática del Congo, levantó los brazos hacia el cielo con alegría y alabó al Señor.

Su recuperación es un testimonio de la efectividad de un nuevo tratamiento, que aísla a los pacientes en unidades móviles futuristas en forma de cubo con paredes transparentes por lo que los trabajadores de la salud ya no necesitan usar pesados equipos de protección.

“Comencé a sentirme mal, con fiebre y dolor en todo el cuerpo. Pensé que era tifoidea. Tomé medicamentos pero no funcionó”, dijo Nzavaki a Reuters en Beni, una ciudad de cientos de miles de habitantes.

La lucha contra el ébola ha avanzado más en los últimos años desde que se descubrió cerca del río Congo en 1976. Cuando el peor brote mató a 11.300 personas en África occidental en 2013-2016, no había vacuna y el tratamiento consistía en mantener a los pacientes cómodos e hidratados.

Ahora hay una vacuna experimental fabricada por Merck que ya este año ayudó a sofocar un brote anterior de esta cepa del virus en el otro lado del país en menos de tres meses. Y están los centros de tratamiento de cubos, iniciados por ALIMA, la organización de beneficencia médica con sede en Senegal.

“Con este sistema … donde no hay personas usando máscaras, los pacientes se sienten seguros y perciben que hay vida aquí”, dijo Claude Mahoudeau, coordinador de ALIMA para el brote de ébola en Beni.

Además, se han iniciado tres tratamientos experimentales por primera vez, ofreciendo a los pacientes una razón adicional para esperar que su diagnóstico no sea una sentencia de muerte.

Hasta el momento, se cree que 90 personas han muerto y 40 han sido infectadas en el más reciente brote desde julio.

El ébola podría complicar el primer cambio de poder democrático del Congo, la celebración de una elección el 23 de diciembre para reemplazar al presidente Joseph Kabila, que ya tiene dos años de retraso.

La semana pasada, las autoridades confirmaron la primera muerte del Ébola en el principal centro comercial de Butembo, una ciudad de casi un millón de personas cerca de la frontera con Uganda, lo que empañó las esperanzas de que el virus estuviera bajo control.

El lunes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que más de 60 de sus expertos llegaron a la ciudad y que una unidad móvil comenzó a analizar muestras de laboratorio.

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