Venezuela y Cuba dicen que EE.UU. no tiene moral para criticar abusos de DDHH

Asamblea General de la ONU

La delegada de Cuba, Ana Silvia Rodríguez, criticó la política de separación de familias del gobierno estadounidense.

La delegada de Cuba, Ana Silvia Rodríguez, criticó la política de separación de familias del gobierno estadounidense.


 

Durante la sesión en la que la Asamblea General de la ONU eligió a Michelle Bachelet como la nueva Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Cuba y Venezuela lanzaron duras críticas al gobierno de EE.UU.

Los roces entre las delegaciones de los dos países latinoamericanos y la delegación estadounidense ya habían comenzado la semana pasada, cuando Nikki Hayley pidió continuar la presión contra el gobierno del presidente de Venezuela y que el país, junto con Cuba, tuviera un espacio en el organismo.

El viernes, la delegación de EE.UU., esta vez encabezada por Stefanie Amadeo, volvió a poner el dedo en la llaga recibir a Bachelet pidiéndole que evite los fracasos del sistema de DDHH de la ONU ya que, según ella, “falla en abordar los abusos extremos contra los derechos humanos en el hemisferio occidental, en particular en Venezuela y Cuba”.

El embajador de Venezuela, Samuel Moncada, respondió a las críticas de Amaedo llamando a EE.UU. el país “más racista y cruel en la historia reciente” y diciendo que “no tiene moral para acercarse a ese tema [los derechos humanos] pues una ideología los ha convertido en una amenaza para la paz y la seguridad internacionales”.

Por su parte, la representante de Cuba, Ana Silvia Rodríguez Abascal, criticó la política de separación de familias de la administración Trump: “las imágenes dolorosas y tristes de los niños esposados, de niños enjaulados, son muestra de cómo los Estados Unidos cuidan los Derechos Humanos”.

Sin embargo no todo fueron riñas. El jefe saliente de la agencia de derechos humanos de las Naciones Unidas aplaudió el viernes la designación de Bachelet como su sucesora y elogió su “profundo compromiso con los derechos humanos”.

Zeid Ra’ad Al-Hussein, diplomático y miembro de la familia real de Jordania, finaliza el 31 de agosto su cuatrienio como alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, con sede en Ginebra.

En un comunicado el viernes, Zeid dijo que se sentía “realmente complacido” por la designación de Bachelet, anunciada el miércoles por el secretario general Antonio Guterres.

“Tiene todos los atributos -valor, perseverancia, pasión y un profundo compromiso con los derechos humanos- para tener éxito como alta comisionada”, añadió.

En ese puesto, Zeid fue un crítico franco de los abusos en todo el mundo. Recientemente señaló que su oficina “no deshonra a los gobiernos, éstos se deshonran a sí mismo.

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