El papa Francisco dio un “nuevo paso” a Colombia

El papa Francisco saluda a varios niños que le esperaban a su llegada a Bogotá, Colombia, el pasado 5 de Septiembre.

El papa Francisco saluda a varios niños que le esperaban a su llegada a Bogotá, Colombia, el pasado 5 de Septiembre. “Gracias papa Francisco”, cantaron millones de colombianos para cerrar con sello de oro a la histórica visita del Sumo Pontífice argentino a Colombia. Una misión pastoral cargada de profundos mensajes, que buscan “zarandear” hasta a la propia Iglesia Católica.

“Una legítima revolución de paz” pidió el Sumo Pontífice a Colombia, durante la última homilía que dirigió al país desde Cartagena de Indias.“Si Colombia quiere una paz duradera, tiene que dar un urgente paso para desenredar el conflicto y la injusticia, advirtió el papa desde la ciudad de los derechos humanos en Colombia e insistió en la necesidad de “construir la paz, no con la palabra, sino con las accciones”.Haciendo un homenaje a quienes han entregado sus vidas para tratar de construir la paz, Francisco aseguró a sus seguidores que “Dios no va a dejar estéril tanto esfuerzo”.

“Colombia, abre tu corazón a la misericordia de Dios. No le temas a la verdad y la justicia, no tengan miedo a dar y pedir el perdón”, aún resuena el eco de las palabras que durante cinco días, el Santo Padre dedicó a los colombianos.

“No tengan miedo a la reconciliación, no tengan miedo a perdonarse. Es la hora para desactivar los odios y las venganzas y abrirse a la verdad, la justicia y la cultura del encuentro fraterno” señalan las palabras que Francisco quiso escribir en el corazón de cada uno de los miles de fieles que le siguen en el mundo.

Tras la salida del papa de Colombia, el presidente Juan Manuel Santos, agradeció a los colombianos por recibir con alegría al sumo pontífice y los animó a caminar “por el camino de la paz”.?

De principio a fin, “demos el primer paso”

Emmanuel, un niño de 13 años, cuya vida en sí misma es testimonio vivo de reconciliación, fue el encargado de entregar al papa Francisco, el primer presente del pueblo colombiano a su llegada a Bogotá, el pasado 6 de septiembre.

Una paloma, diseñada por la artista Ana González, marcó el inicio de un periplo papal que como lo simboliza esta obra, tuvo como objetivo dar un paso hacia la consolidación de la paz y brindar el impulso necesario para que Colombia expanda sus alas y vuele en torno al camino de un “reconciliación concreta”.

En la vida de Emmanuel, se refleja la complejidad y el dolor que han dejado el conflicto colombiano en miles de personas, pero también la esperanza que, una vez más y según las palabras del Santo Padre, demuestra que el amor siempre triunfa sobre el dolor.

Hijo de Clara Rojas, una de las mujeres que padeció el drama del secuestro a manos de las FARC, Emmanuel había nacido en medio de la selva, y había sido separado de su madre por orden de sus captores. Tras años de incertidumbre, el niño fue hallado en manos de bienestar familiar, pese a los esfuerzos de la guerrilla por mantenerlo separado de su progenitora, quien permanecía en cautiverio.

Años después de su rescate y reencuentro, Clara Rojas dijo sí a la solicitud de la Casa de Nariño, cuando le pidieron la autorización para que fuera su hijo, y lo que su vida simboliza, el encargado de darle la bienvenida al papa, a un país aún dividido en torno al proceso de paz, pero con ¨hambre¨ de recibir la guía del Sumo Pontífice para construir el camino de la “reconciliación concreta”.

No se dejen robar la esperanza

“No se dejen robar la esperanza” le dijo el papa Francisco al privilegiado grupo de jóvenes a quienes, en primer lugar, se dirigió al llegar al país.

En medio de cánticos a ritmo de rap y de danzas típicas, adolescentes de la obra del padre Javier de Nicoló en Bogotá, recibieron al máximo jerarca de la Iglesia católica en la Nunciatura Apostólica, que fue su sede de estadía durante la visita a Colombia.

Ante estos adolescentes, que viven en situación de vulnerabilidad y expuestos a una vida de restricciones, de violencia y de abusos, el santo padre les pidió “no dejarse robar la esperanza, no dejarse robar sus sueños”. Mensaje que reiteró ante más de 6.000 jóvenes reunidos en la emblemática Plaza de Bolívar, en la capital colombiana.

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